Nota de lectura: “Los ojos de Celina” de Bernardo Kordon
El cuento narra la historia de un peón rural que va relatando en primera persona como está sometido frente a su madre, a la que Kordon caracteriza como autoritaria y que administra despiadadamente el trabajo, el dinero y la vida de sus hijos: destaca que les dice con quién pueden o no casarse. El protagonista contrae matrimonio con una chica llamada Celina, una joven que posee una mirada cautivadora y seductora (el narrador dice: “Y eso justamente me gustaba: sus ojos grandes,”). Ella pretendía tener autonomía e independencia económica, difiriendo con los planes de su suegra, lo que por supuesto no contentaba a esta última. Frente a esto, la madre y el hermano mayor del protagonista traman un asesinato. Planean una salida familiar al río, engañan a Celina para que abra una olla cerca del agua, donde habían ocultado una yarará. Tras la picadura, la madre convence al protagonista de hacer correr a su esposa con la falsa promesa de curarla, acelerando conscientemente los efectos del veneno de la víbora. El relato concluye tiempo después, cuando la cuñada (Roberta) los denuncia, llevándolos a prisión, separando a los hermanos de su madre y donde el narrador vive perseguido por el recuerdo imborrable de los ojos de Celina.
Lo siniestro radica en el relato del ámbito familiar. Desde las manipuladoras acciones de la madre y la falta de afecto, hasta lo perverso de hacer el gesto de abrir los brazos (características propias de la ternura o la contención) cuando la esposa envenenada corre detrás del sulky.
La transformación se ve en dos sentidos:
En primer lugar se ve en la figura retórica de que a Celina se le van agrandando cada vez más los ojos. Se habla de que ella adelgazaba por el esfuerzo físico del trabajo pero “en cambio se le agrandan los ojos”, y a lo largo de toda la historia se le va dando más entidad a esta idea, tan así que al final el protagonista dice: “Solamente que quisiera olvidar alguna noche los ojos de Celina cuando corría detrás del sulky”.
En segundo lugar, hay una transformacion en el rol de Roberta al final del cuento, quien pasa de ser una campesina “callada como una mula” a tener un rol de denunciante o chismosa al contar el asesinato en el pueblo. Ella que “jugaba de callada” logra separar a la familia, quitarla de su camino y se queda con la casa, el sulky y todo lo demás.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Nota de lectura: “Bajo tierra” de Samanta Schweblin
La historia comienza cuando un conductor solitario se detiene en un parador nocturno al costado de la ruta. Allí, el cantinero (a quien llama “El gordo” a lo largo del cuento) le señala a un viejo y le asegura que, a cambio de una cerveza, le contará una historia. Al anciano se lo describe con una mirada casi ciega, “Tenía los ojos grises y claros, quizá tuviera un principio de cataratas(...)”. Él le narra un suceso ocurrido en un pueblo minero: un grupo de niños comenzó a cavar un pozo en un descampado de tierra hinchada como un juego y un desafío; sin embargo, una noche todos desaparecieron sin dejar rastro y el pozo amaneció sellado. La desaparición llevó a los padres de los niños a un estado de locura y desesperación total: escuchaban ruidos debajo del suelo, comenzaron a destruir los pisos de sus casas, a perforar las calles de tierra y a enterrar comida y juguetes. Al concluir el relato y salir a la noche, el viajero se ofrece a llevarlo a algún lado, y repara en sus manos, “oscuras, gruesas y rígidas como garrotes”. El anciano rechaza el ofrecimiento y camina hacia el campo; cuando el protagonista le pregunta en qué trabaja, su respuesta lo deja atónito: “Somos mineros”, revelando de forma implícita que él era uno de aquellos niños perdidos de la historia.
Lo siniestro se sitúa, primero en la figura del anciano. Sus rasgos se describen como los de un personaje tenebroso y, ya al final del cuento, son asimilables a las características de una persona que vivió, justamente, bajo tierra. (La ceguera, las manos agarrotadas de “humano prehistórico”)
También se ve este concepto cuando se narra las reacciones de los padres. La idea de que sus propias casas emanaban ruidos “como si un topo escarbara bajo el piso” o la angustia descrita en escenas como ”El marido la encontró corriendo los muebles, levantando las alfombras, gritando el nombre de su hijo mientras golpeaba el piso con los puños”. Todas estas vivencias transforman el espacio tradicionalmente seguro y acogedor del hogar familiar en un entorno inhabitable y desesperante; También en el hecho de que levantaran los cuerpos del cementerio para buscar a sus hijos, y demás sucesos que relata Schweblin, dejan ver imágenes pertenecientes al mundo de lo siniestro.
En tanto a la transformación se puede ver en lo simbólico, lo espacial y lo físico. El primer aspecto se ve en la figura del pozo. Pasa de ser un juego grupal infantil de escarbar la tierra a ser una especie de tumba sellada. En el ámbito de lo espacial, se narra como el pueblo se desconfigura o se desarma cuando los padres destruyen los pisos de sus propias casas, sótanos, calles e incluso el cementerio en un intento desesperado por encontrar a los niños. Por último, se produce una transformación física en la figura del viejo: sus ojos enceguecidos y sus manos engarrotadas permiten inferir que él es uno de esos niños desaparecidos bajo la tierra y, en consecuencia, el paso del tiempo que ello representa.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Nota de lectura: “Tema del traidor y del héroe” de Jorge Luis Borges
La historia ocurre en Irlanda, en 1824. El narrador es Ryan, bisnieto de Fergus Kilpatrick que murió asesinado de forma misteriosa en un teatro. Kilpatrick fue “un conspirador, un secreto y glorioso capitán(...) -que- pereció en la víspera de la rebelión victoriosa que había premeditado y soñado”. Un siglo después, Ryan decide escribir su biografía y comienza a investigar los archivos del asesinato, donde nota que el crimen tiene paralelismos/similitudes con obras de Shakespeare, tales son Macbeth y Julio César. Al indagar aún más en el caso, Ryan descubre que el propio Kilpatrick había traicionado el movimiento y que, incapaces de fusilarlo abiertamente sin que la causa rebelde quedara en el camino, Kilpatrick encomienda a James Nolan a diseñar su asesinato. Kilpatrick aceptó morir como si fuera víctima de un ataque anónimo, convirtiendo su ejecución por traidor en un asesinato heróico que desatase la revolucion. Descubre, además, que la muerte fue un plagio estratégico siguiendo las líneas de las obras mencionadas de Shakespeare, que colaboraron miles de actores y supone que Nolan dejó las pistas sembradas para que alguien en algún momento se diese cuenta del hecho. Al enterarse de esto, Ryan opta por mantener el secreto en su libro para no destruir el mito que sostiene a la patria irlandesa.
Siguiendo las tesis de Ricardo Piglia en, justamente, “Tesis sobre el cuento”,. es posible distinguir dos historias en “Tema del traidor y del héroe”:
La primera historia que se cuenta (la visible) es la de Ryan, que investiga el asesinato de su bisabuelo y patriota irlandés Fergus Kilpatrick, para escribir su biografía sobre él, en donde nota extrañas coincidencias con Macbeth y Julio César de Shakespeare.
La segunda historia (profunda) es la de Kilpatrick. Se cuenta como era en realidad el traidor a la causa revolucionaria de Irlanda y que, para no destruir la rebelión latente, él mismo accede a ser ejecutado bajo una puesta teatral, donde figurará su muerte como una poética y él quedaría en la historia como un héroe de la causa irlandesa. Ryan, al descubrir la farsa, decide callar y perpetuar el mito.
Borges no presenta el relato como una ficción “a secas”, sino como la sinopsis de un argumento posible. No como un texto terminado sino como un borrador de una idea. Esto se ve al principio, en frases como “Digamos, (para comodidad narrativa) Irlanda; digamos 1824.” y “(...) hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún; hoy, 3 de enero de 1744, la vislumbro así.”.
Nota de lectura: “Mi Jockey” de Lucia Berlin
El relato transcurre en la sala de urgencias de un hospital donde trabaja la protagonista como enfermera. Cuenta que suelen llegar jinetes lesionados del hipódromo y que ver sus radiografías le resulta alucinante. Además, dice que ella es de las pocas que habla español (dato trascendental), y que por eso suele atender a este tipo de heridos ella. Narra la historia de su primer jinete, Muñoz, un jockey mexicano al que describe casi enamorada/erotizada a lo largo del relato como “un dios azteca en miniatura” y cuenta a detalle como lo desviste, que tiene la clavícula rota, que la abraza sollozando y pide por su madre como un niño, etcétera. Con los médicos ocupados, la narradora empieza a cortar la camisa con tijeras y las sensaciones que vive al desvestirlo. Describe, al final, como contempla con fascinación la belleza del jockey, como lo calma como si el paciente fuese un caballo (“cálmate, lindo, cálmate. Despacio… despacio.”) y cierra con que atenderlo/verlo “fue maravilloso”.
La historia visible/superficial es la de una enfermera de urgencias que recibe y atiende a un jockey mexicano lesionado, Muñoz. La historia oculta/profunda es aquella que narra la fascinación y el deseo ante un hombre herido. La narradora contempla con sensualidad la anatomía del jockey: su torso desnudo, su piel morena; incluso erotiza el hecho de que el hombre (del dolor por haberse roto varios huesos) la abrace. Hace, incluso, conexiones con el lazo maternal, habla de que el jockey “era pequeño como un niño, pero fuerte, musculoso”.
Berlin utiliza el recurso del detalle sensorial. En pocos párrafos, dibuja una intimidad inexistente entre los personajes y cuenta en paralelo los procedimientos médicos y los pensamientos de la protagonista; lo hace de una manera que no queda extraño ni “suena apurado” a pesar de ser un cuento corto.
Nota de lectura: “En la peluquería” de Kjell Askildsen
El cuento narra la historia de un hombre anciano y solitario, que acude a una peluquería de barrio. El señor se corta el pelo hace años en su casa, pues le crece poco -dice- y aprovecha para cortarse los pelos largos de la nariz. Pero un día se convenció de ir a la peluquería, a pesar de su gran dificultad para caminar y su lentitud. Cuando entra al local, no hay lugar, y de allí en adelante el señor decide empezar a reflexionar mirando por la ventana. Piensa, por sobre todas las cosas, en cómo cambia el mundo, en cómo los jóvenes “pasaban indiferentes por encima de personas desplomadas en la acera, mientras que cuando veían a un gato o un perro herido, sus corazones desbordan compasión”. Habla del silencio que hay dentro de la peluquería, de cómo nadie le cede el asiento y de como “no había ya ningún mundo del que se deseara hablar”. El hombre sale finalmente del negocio y se dispone a volver a su casa, sin haberse cortado el pelo (pues, en realidad, no lo necesitaba).
La historia visible es la de un hombre anciano va a cortarse el pelo. Observa a los demás clientes en silencio, parado, mirando por la ventana, mientras espera a que lo atiendan y luego se va del local. Parece una historia simple, que, visto desde fuera, podría tratarse de un hombre que se arrepintió de haber ido a la peluquería o que simplemente se cansó de esperar. En cambio, la historia profunda trata sobre los pensamientos del señor, en camino y ya dentro de la peluquería. El aislamiento radical, la “hostilidad” de la juventud y la incapacidad de conectar con el entramado social. La peluquería funciona como un espacio donde el señor nota la indiferencia de la juventud, nostalgia por un tiempo pasado en donde se hablaba y había ruido y que contrasta con el ambiente silencioso del salón.
Askildsen tiene un estilo de narración en donde la historia no tiene detalles de más: no hay una caracterización exhaustiva de los espacios, ni del personaje, ni de la escena en general; no agrega explicaciones puntillosas al relato. Tampoco da ni el contexto previo sobre el personaje, ni detalles sobre su juventud o su historia. Sin embargo, esta resulta cautivante justamente por lo sencillo de la narracion. Enuncia acciones físicas elementales (como caminar o mirar por una ventana), dejando vacíos estratégicos para que el lector juegue con la imaginación, dándole su propia impronta a los lugares. A su vez, Askildsen logra expresar el malestar del protagonista en diálogos cortos, nuevamente sin mucha decoración alrededor de ellos, pero muy contundentes y que terminan haciendo que el lector se meta y sienta lo mismo que el protagonista.
Nota de lectura: “Las ruinas circulares” de Jorge Luis Borges
“Las ruinas circulares” cuenta la historia de un hombre místico, un mago, que desembarca en el fango sagrado de las ruinas de un antiguo templo circular devorado por el fuego, que tenía en el centro una estatua de piedra que combina rasgos de tigre o caballo . Su objetivo es soñar a un hombre con minuciosidad, soñar cada detalle, para luego insertarlo en el mundo real. Primero intenta educar alumnos, “el hombre les dictaba lecciones de anatomía, de cosmografía, de magia (...)”, sin embargo, “la catástrofe sobrevino”, el soñador vive una noche de insomnio y que hace que el colegio se borre por completo. En ese momento, el hombre adopta un nuevo método: se compromete a soñar a un único joven. Sueña primero un corazón latiente durante catorce noches, órgano por órgano, “Lo soñó activo, caluroso, secreto, (...) Soñó un hombre íntegro, un mancebo, pero éste no se incorporaba ni hablaba ni podía abrir los ojos.”. Al notar que su creación no sale al mundo real, implora a la estatua del templo -el dios Fuego- quien acepta crear al joven soñado, hacerlo de carne y hueso con la condición de que este sea enviado a otro santuario río abajo y que jamás descubra su condición de fantasma. Años más tarde, una sequía desata un incendio sobre el templo donde habita el mago-soñador. Al intentar arrojarse a las llamas para morir, descubre que el fuego no lo hiere ni lo quema, comprendiendo que él mismo también es una apariencia soñada por otro.
Según Ricardo Piglia, todos los cuentos contienen dos historias: una visible y una oculta. En el texto de Borges, entonces, la historia superficial es la de un mago que desembarca en las ruinas de un templo incendiado, cuya meta es soñar a un hombre con minuciosa integridad física y espiritual e imponerlo al mundo real. El hombre fracasa en su primer intento por educar a una multitud de alumnos oníricos, y entonces se concentra en crear un solo joven perfecto. El dios Fuego (materializado en una estatua en el medio del templo) interviene para darle vida real al soñado y encomienda al mago enviarlo a otro templo. Tiempo después, un incendio arrasa nuevamente las ruinas del templo donde se encontraba el mago, que dispuesto a morir se arroja a las llamas.
Por otro lado, la historia profunda es la que se desarrolla en el mundo de los sueños. La paternidad que expresa el mago al educar y posteriormente crear un nuevo sujeto no ocurre en el mundo real, sino en el plano de lo onírico. Además, en ese sentido, ocurre una paradoja en donde el protagonista, que creía ocupar el lugar de “creador absoluto”, descubre cuando está a punto de morir que “él también era una apariencia, que otro estaba soñandolo”.
En tanto a los diálogos, Borges elige no utilizar conversaciones directas entre personajes. El mago crea a su hijo en un acto de soledad absoluta, apenas si existe un diálogo (aunque tampoco expresado textualmente) cuando el protagonista implora al dios Fuego por la materialización de su creación soñada. Es un diálogo, podría decirse, tácito, que el lector entiende que existe pero que no están presentes las palabras literales del mismo.
La historia está contada en tercera persona, aunque muy pegado a los pensamientos y sentimientos del mago. El lector va acompañando al protagonista a través del relato: las noches de vigilia, el rol paternal y el orgullo de la creación del joven. Al compartir el punto de vista del mago, el lector cree que está leyendo (y en parte siendo presente) un acto supremo de creación . El narrador, en cambio, al estar omnipresente, es más distante y agrega a la historia valoraciones o comentarios que dejan entrever indicios ocultos sobre el final del cuento, por ejemplo: “Más le hubiera valido destruirla ”, sembrando también dudas en el lector, que se diluyen al final del relato.
Nota de lectura: “Emma Zunz” de Jorge Luis Borges
La historia se narra en 1922 cuando Emma Zunz, una obrera de una fábrica textil regresa a su hogar y encuentra una carta con letra desconocida. En ella, un compañero le informa que su padre ha fallecido tras ingerir una dosis letal de veronal. Emma sufre un impacto emocional, dejó caer la carta, empezó a sentirse mal físicamente y solo podía recordar un secreto que le había contado su padre, Emmanuel Zunz, 6 años atrás, y que involucraba a uno de los dueños de la textil, Aaron Leowenthal. A partir de ese momento, Emma lucubra durante la noche un plan milimétrico para vengar a su padre sin sufrir castigo alguno. Durante el viernes simula total normalidad: va al trabajo, al club con su amiga y planifica salidas triviales con ella. El sábado por la mañana llama por teléfono a Loewenthal para insinuar que tiene información sobre una huelga que planeaban sus compañeros, y acuerda una reunión con el jefe en su oficina. En el periodo de tiempo que ocupa desde el fin de esa llamada y la reunión propiamente dicha, Emma rompe la carta , se dirige al Paseo de Julio y elige a un marinero extranjero, tosco y que no habla español. Va con él a una habitación y tiene sexo con él sueco o finlandes. Emma vive ese momento con un asco infinito y vértigo; se queda sola en la habitación una vez finalizado el indeseado pero planificado acto, y tras levantarse de la cama rompe el dinero que el marinero le había dejado. Se dirige, entonces, hacia la fábrica, a la reunión con Loewenthal. Al llegar, la hace pasar a su oficina. El hombre, retratado “un hombre serio;para sus pocos íntimos, un avaro. (...) Era muy religioso (...) Calvo, corpulento, enlutado, de quevedos ahumados y barba rubia (...)”, la recibe. Emma finge temor, tartamudea unos nombres falsos y le pide un vaso de agua. En el instante en que Loewenthal sale de la habitación, Emma saca del cajón del escritorio el revólver que el jefe guardaba por temor a los ladrones. Cuando él regresa, ella dispara dos veces; el hombre cae al suelo y al injuriarla en dos idiomas, Emma gatilla una tercera vez. Loewenthal no llega a escuchar las palabras que Emma había enguionado y ensayado con anticipación. A continuación, Emma desabrocha la ropa del cadáver, desordena el escritorio y llama a la policía. Su declaración concluye su plan: “Ha ocurrido una cosa que es increíble… El señor Loewenthal me hizo venir con el pretexto de la huelga… abusó de mí, lo maté…”.
La historia superficial es el que versa sobre Emma Zunz, joven obrera textil, que recibe la noticia de la muerte de su padre en Brasil, quien le había confesado años atrás un secreto acerca de uno de los jefes de la fábrica. Con el pretexto de informar sobre una supuesta huelga, acude al despacho de Aarón Loewenthal, dueño de la fábrica donde trabajaban padre e hija. Allí declara haber sido víctima de una violacion por parte del jefe y confiesa a la policía haberlo matado en defensa propia. Los hechos narrados por Emma son reales para la opinión pública y Emma obtiene justicia. La Historia profunda, en cambio, se desarrolla en la verdadera motivación de la muerte de Loewenthal, que es en definitiva, vengar el honor del padre de Emma. Para ejecutar su venganza y quedar impune, Emma trama un plan milimétrico y fríamente calculado: tiene un dia normal y corriente en donde se ve con sus amigas para no sembrar sospechas y al dia siguiente tiene sexo con marinero desconocido para cargar con la prueba material de una violación. Emma tiene un sacrificio físico y mental, vive con mucho asco, humillación y vértigo toda la situación; y nadie se entera de ello. La historia que cuenta a la policia es parcialmente falsa: ella es abusada, iba a una reunion con su patron por motivo de la huelga, ella lo mata; pero looculto son los verdaderos motivos por los cuales ocurre el asesinato.
Nuevamente Borges elige no utilizar diálogos expresos entre personajes, y narra en tercera persona todos los hechos. Sin embargo, hay pequeñas intervenciones de un "yo/nosotros" externo en la narración, que modifican levemente la experiencia de lectura: El/los narrador(es) se hacen presente en algunas oportunidades haciendo juicios o comentarios respecto de las escenas (por ejemplo, aportan: “nos consta que esa tarde fue al puerto” y/o “yo tengo para mí que pensó una vez(…)”.
Nota de lectura: “¿Por qué no bailan?” de Raymond Carver
La historia comienza contando cómo un hombre puso en el patio delantero y entrada de su casa prácticamente la totalidad de los muebles de su hogar. Lejos de estar amontonados o tirados, los objetos están idénticamente colocados en el exterior con la misma distribución que tenían puertas adentro: la cama, las mesitas de luz, las lámparas a cada costado, los muebles de cocina, un chiffonier con cajones vacíos, un tocadiscos y un gran televisor, entre otros objetos. El dueño observa la escena bebiendo whisky en soledad antes de retirarse a comprar más alcohol. Mientras la casa permanece sola, un auto se detiene al ver los muebles, pensando que es una venta de garaje o un remate. Del coche baja una pareja joven que, curiosos, comienzan a mirar los objetos en el jardín y a testearlos: él enciende el televisor, ella se acuesta en la cama. El joven siente cierta incomodidad, sugiere revisar si hay alguien dentro, pero ante la insistencia de la chica y se recuesta con ella. Acuerdan regatear el precio de algunos de los muebles argumentando que “deben estar desesperados”. En ese momento regresa el propietario con una bolsa con cerveza y whisky. Al verlo llegar, los jóvenes consultan precios y el hombre accede a rematar la cama y el televisor, aceptando de inmediato cualquier contraoferta sin discutir el valor real de sus cosas. En lugar de apurarlos, invita a la pareja a servirse del whisky recién comprado y se sientan a compartir la bebida. Se va haciendo de noche mientras las botellas bajan y el hombre apaga la televisión, selecciona unos discos y ofrece darles, también, su tocadiscos. El dueño de la casa les pregunta por qué no bailan y los anima a hacerlo. Los dos jóvenes borrachos comienzan a bailar abrazados en la entrada. El chico, admitiendo que está ebrio, se detiene, pero la chica decide continuar y se acerca al hombre para bailar con él; apoya su rostro contra el hombro del dueño. El relato concluye con un salto temporal hacia el futuro: semanas más tarde, la joven intenta una y otra vez relatar la anécdota a sus amigos y conocidos, exhibiendo el tocadiscos y los vinilos. Insiste en hablar de eso, intenta que se extienda la charla, quizá porque es importante para ella, pero sus amigos solo se ríen sin darle importancia.
La historia superficial es la de un hombre que saca todos los muebles del jardín delantero de su casa, ubicándolos exactamente igual que en las habitaciones. Una pareja joven pasa en auto, cree que se trata de una venta de garaje y se detiene a revisar los objetos. Negocian, compran varios muebles, beben whisky con el hombre y bailan en la entrada al compás de la música que sale de un tocadiscos. Tiempo después, la chica relata (o intenta relatar) la anécdota a sus amigos sin mucho éxito.
No obstante, la historia profunda no está completamente clara en el texto, a diferencia de los relatos de Borges previamente analizados. En este relato de Carver, el vaciamiento de la casa no tiene argumento en la historia, sino que deja a libre interpretación del lector una posible respuesta de por qué saca los muebles al patio. Puede ser una venta de garage, puede tratarse de una remodelación, puede ser que el hombre dueño de la casa tenga alguna historia personal de la cual desconocemos y que necesite vender los muebles como medida desesperada, o cualquier cosa que venga a la mente del lector. El hecho de que el hombre acomode las cosas idénticamente como estaban en el interior no es un detalle menor, sin embargo no tenemos respuesta explícita en el texto; tampoco comprendemos de primera mano el por qué acepta vender los muebles sin negociar un precio justo o si, por el contrario, estaba dispuesto a venderlo por mucho menos. No hay explicación de por qué el hombre les ofrece whisky, si lo hace por amabilidad, si quería emborrachar a la pareja para robarles el dinero o si se sentía solo y necesitaba compartir una noche de alcohol y música con alguien. Lo cierto es que la historia profunda, en este caso, queda a libre interpretación del lector, y le concede la posibilidad de imaginarse un nuevo relato.
En tanto a la forma de narrar de Carver, utiliza un narrador en tercera persona, que no explica el pasado del hombre, ni hace reflexiones internas; se limita a registrar acciones, gestos y elementos materiales. Se trata de un narrador “objetivo” que se limita a contar los hechos. Carver, a diferencia de Borges, sí utiliza el recurso del diálogo explícito entre personajes, la mayor parte de su texto se narra de ese modo, y apela al anonimato de los protagonistas, simplemente aclarando que son una pareja, un chico, una chica y, por fuera de ellos, un señor-dueño. Se distancia un poco este modo de narrar sobre el final, cuando la chica intenta contarle a sus amigos la anécdota ocurrida semanas atrás. En esta parte del texto, se apela a una emocionalidad ansiosa de la chica, insistencia en querer contar, esfuerzos por querer que sus amigos entiendan lo importante que fue para ella este encuentro. Pero que sin embargo, se rinde ante la risa de ellos.
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